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Dólar colombiano baja por tregua, venezolanos aún sin luz

Mientras Irán y EE.UU. pausan su rifirrafe, el peso colombiano respira. En Venezuela, el bolívar sigue en terapia intensiva y el ciudadano común ni siquiera tiene luz para ver el dólar paralelo.

El Espectador·8 de mayo de 2026
Dólar colombiano baja por tregua, venezolanos aún sin luz
Foto: El Espectador

En un mundo donde las potencias deciden respirar un rato, el dólar en Colombia baja cinco pesitos y todos celebran como si hubieran encontrado la cura del cáncer. Para el venezolano de a pie, que se levanta a oscuras y se acuesta sin pan, esta noticia es como recibir un abrazo de oso hormiguero: teóricamente existe, pero no le resuelve ni el hambre ni el apagón. La cotización del dólar en Colombia cerró en 3.736 pesos, un descenso irrisorio que ni siquiera los especuladores de frontera tomaron en serio, pues en Venezuela el dólar paralelo sigue subiendo como espuma por la desidia de un régimen que prefiere exportar petróleo a cambio de pan francés.

El dato es frío: el dólar abrió en 3.727 y cerró en 3.736, según reportes colombianos. Detrás de esta fluctuación hay un alto al fuego frágil entre Estados Unidos e Irán, que calmó los mercados del petróleo y, por ende, el dólar. Pero en Venezuela, donde el petróleo es propiedad de una élite corrupta, este alivio internacional no llega. El régimen de Maduro, en su infinita sabiduría, ha logrado que hasta las caídas del dólar en otros países nos afecten más: la importación de bienes desde Colombia se encarece porque el bolívar se deprecia más rápido, y el ciudadano común ve cómo el precio del arroz, la harina y el jabón siguen su propio rally alcista, sin importar lo que pase en Teherán o Washington.

El impacto en el venezolano es nulo. Mientras en Bogotá discuten si el dólar seguirá bajando, en Maracaibo o Caracas la gente hace colas para comprar gasolina, sufre apagones de seis horas y ve cómo su salario mínimo equivale a menos de un dólar oficial al mes. La economía venezolana está tan desconectada de la realidad regional que una baja del dólar en Colombia solo sirve para que los contrabandistas ajusten precios al alza. El pueblo no gana, pierde siempre: si el dólar sube, inflación; si baja, escasez. Es el premio consuelo por haber elegido un modelo que solo funciona en los discursos de Miraflores.

¿Hasta cuándo vamos a celebrar fluctuaciones ajenas mientras el país se hunde? El régimen culpa a las sanciones, la oposición culpa al régimen, y el venezolano culpa al hambre. Mientras tanto, en Colombia, hasta el dólar tiene más sentido que nuestra política económica. Quizás deberíamos importar no solo dólares, sino también sentido común. Pero claro, eso no se vende en las farmacias de Miami ni en las de Caracas.

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